¡QUE MAL VENDEMOS LA CALIDAD Y LA GESTIÓN! 3º y última

Escrito por Esther Vázquez Carrracedo el 19/06/2016

Implantar los principios de un sistema de gestión de calidad alimentaria  significa que estamos poniendo unos buenos cimientos de  gestión de  empresa.

Llegó el momento del 3er y último artículo de esta trilogía.  Tras haber asistido a los eventos descritos en la 1º y 2º parte, tenemos a nuestro directivo de empresa alimentaria con una información más clara de lo que son y para qué sirven los sistemas de gestión de la calidad alimentaria y las herramientas Lean manufacturing y Six Sigma. O lo que es lo mismo, conoce las ventajas de implantar un sistema de gestión en la empresa y de planificar de forma eficiente la producción.

Seguramente ahora se pregunta ¿qué es mejor para mi industria alimentaria, una cosa o la otra?
¿Qué creéis que elegirá? Todo dependerá del tipo de directivo del que estemos hablando. Posibles opciones:
1.    Una persona muy concienciada con la Seguridad Alimentaria
2.    Una persona a la que sólo el importan los Costes
3.    Una persona que es consciente del sector en el que opera y la responsabilidad que tiene con los consumidores y que además no pierde de vista los datos de rentabilidad y de mercado.

La primera se decantará por un sistema de gestión de calidad alimentaria; la segunda por Lean y Six Sigma y la tercera por ambos.
Pero…¿Cuál de las tres posibles opciones os parece la mejor  y  más sensata desde el punto de gestión empresarial y de eficiencia en costes?

Veamos.
Implantar en una empresa los principios de un sistema de gestión de calidad alimentaria  significa que estamos poniendo unos buenos cimientos de  gestión de  empresa, pero hay que decir que estos sistemas  están enfocados a aspectos relativos a seguridad alimentaria y  calidad de producto. Es decir, los indicadores, los controles, los registros, las pautas de mantenimiento, la gestión de  quejas, etc   están pensados por y para la seguridad alimentaria y la calidad.

En el requisito de Mejora Continua que aparece en estos sistemas, no necesariamente  se contempla mejorar los costes, ni los plazos de entrega, ni  la utilización óptima de la maquinaria, ni el margen. Se centra sobre todo en la mejora continua de los parámetros e indicadores relacionados con la seguridad alimentaria y en el producto.

Un sistema de gestión de la calidad no se preocupa de cómo planificamos las producciones en nuestra fábrica a no ser que dicha planificación, por ser errónea desde el punto de vista de la seguridad alimentaria,  pudiera suponer un riesgo alimentario.

La implantación de los principios  Lean manufacturing y six sigma en una empresa viene a completar ese gap que queda sin atender en relación a la Eficiencia productiva. Con  Lean manufacturing y Six Sigma nos preocupamos de entregar en plazo, entregar un producto ajustado a los requisitos del cliente, y todo ello hacerlo al menor coste posible. Esto ayudará vender más porque soy capaz competir con los precios del mercado y en unos tiempos de entrega equiparables a los de mi competencia.

Además, algunas herramientas lean manufacturing y six sigma nos serán de mucha ayuda para resolver problemas y para el desarrollo de nuevos productos.

Dicho esto parece que la decisión final está clara, parece que lo ideal  es apostar por la gestión de la calidad y la gestión de la producción, verdad? En este momento es cuando un empresario se pone nervioso porque teme que le pongan la empresa patas arriba y teme por los estratosféricos costes. Nada más lejos de la realidad. No tiene por qué ser así. ¿ Cómo resolver esto?
El quid de la cuestión está en la elección de la persona que va a desempeñar estas funciones.

Mi sugerencia sería buscar un perfil que conozca muy bien los principios de seguridad alimentaria, la legislación alimentaria y los procesos alimentarios para implantar los requisitos de un sistema de gestión de la calidad alimentaria y al mismo tiempo fuese capaz de planificar y gestionar la producción aplicando los principios de Lean manufacturing, Six Sigma y los métodos de resolución de problemas.

Bien, algunos diréis que no existe ese perfil profesional.  Siento desmentirlo. Lo estáis leyendo en este preciso momento.
Sin embargo, existen otras opciones; he visto empresas donde para esto tienen contratados a 2  personas distintas, o bien a 3; incluso a 4. Todas las opciones son válidas, pero tienen un mayor coste fijo y posiblemente requerirán un mayor tiempo de implantación. Y esto último son precisamente  enemigos de la eficiencia operacional y de gestión de una empresa.

Si te encuentras en la situación de búsqueda de esa persona  para propiciar un cambio de mejora en la gestión de la producción industrial alimentaria y de la calidad de producto estaré encantada de que hablemos.


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Escrito por:

Esther Vázquez Carrracedo
Directora de EV Consultoría Alimentaria
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