Cómo optimizar un proceso de coaching con el Informe ADNe

Escrito por Lucas Ricoy el 01/05/2016

El Informe ADNe es un instrumento de trabajo que busca el óptimo ajuste entre “lo que se quiere” y “lo que es posible”.

Cada vez son más frecuentes en las redes sociales las quejas -evidentes o solapadas- contra los que algunos denominan “happycoach”, que hace algunos años se sumaron al ejercicio profesional del Coaching para desvirtuar el verdadero sentido de esta metodología de trabajo (porque otra cosa no es). Tanto es así que algunos profesionales ya reconocen que prefieren dejar de llamarse coaches para llamarse, por ejemplo, “entrenadores” (es bastante discutible que un coach sea un entrenador, aunque pueda serlo si, de común acuerdo, coach y coachee deciden introducir el entrenamiento en el proceso de coaching).

Pero así están las cosas. Quizás la distorsión de partida haya estado en afirmar -sin descomponerse ni sonrojarse- que todo el mundo vale para todo y puede llegar a hacer bien cualquier cosa. ¿Todos igual de bien, y cualquier cosa al mismo tiempo? La retahíla de frases motivacionales utilizadas tiene un efecto narcótico sobre las consciencias, que se prolonga durante un tiempo, hasta que hay que volver a lo cotidiano y afrontar la eterna pelea por resolver problemas y tomar decisiones en base a lo coloquialmente denominamos “lo que hay”.

Ese “lo que hay” es con lo que trabajamos en Jacobson, Steinberg & Goldman.
Nuestro trabajo es el de suministrar el feedback más objetivo posible al cliente, dentro de nuestras humanas posibilidades (lo cual también funciona para nosotros, por supuesto). Es nuestro punto de partida cuando iniciamos procesos de coaching, y tiene expresión ordenada y justificada en el Informe ADNe, del que ya hablamos en un anterior artículo.

Así que en este artículo vamos a abordar con la mayor precisión posible cuál es el rol que cumple el Informe ADNe en dicho proceso (es importante resaltar en este sentido que los coaches que utilizan el Informe ADNe han sido previamente formados y acreditados en su uso por el Jacobson Business Institute).

Para ello utilizaremos un esquema que describe los denominadores comunes de todos los modelos que actualmente se utilizan en el mercado -ya sea el GROW, OUTCOMES, ACHIEVE o EEL- y que no es otro que el concebir el proceso de Coaching como un proceso de cambio compuesto por tres etapas: Consciencia-Responsabilidad-Acción.

Comentemos, pues, el rol del ADNe en cada una de ellas.
1. Consciencia. Recordemos que en la fase de Consciencia se trabajan las siguientes cuestiones: situación presente o punto de partida del coachee, metas que desea alcanzar y “gap” o desajuste existente entre ambos extremos.
Durante esta fase, y antes del inicio de la primera sesión, Jacobson Business Institute (JBI) elabora y envía el Informe ADNe -en su versión extensa- a coach y coachee, para que éstos puedan revisarlo antes del inicio del proceso de coaching.
Ya en la primera sesión, el coach pregunta al coachee si tiene alguna duda o reserva en relación a los contenidos del informe, y a continuación ahonda -mediante las correspondientes preguntas poderosas- acerca de qué le “dice” el informe; en definitiva, qué feedback le aporta que resulte significativo en relación a su “realidad”, punto de partida o situación actual.
El coach, además, pone en antecedentes al coachee acerca de dos principios básicos del modelo ADNe: la plasticidad de los factores o registros y la combinación y recombinación de los mismos para modular nuestro comportamiento y ajustarlo -dentro de los márgenes previstos por el ADNe- a las metas establecidas. De esta manera, el coachee se hace -precisamente- consciente de dos aspectos transcendentales para la buena marcha del proceso: de “qué dispongo” y “cómo puedo jugar con todo ello”.
Esta fase es también de establecimiento de objetivos. En coaching se parte de la premisa de que éstos ha de ser SMART (acrónimo que describe sus características, a saber: específicos, medibles, realistas, retadores y con “timing”). Los profesionales del coaching sabemos hasta qué punto la tendencia natural de ciertos tipos de coachees es más a la “ensoñación” que a cumplir con estas características a la hora de enunciarlos. Quizás porque falte un documento de referencia que ayude a modular, matizar y precisar. Esa es precisamente la función que cumple el Informe ADNe -que, recordemos, el coachee ha revisado y asimilado previamente-.
En resumen, durante esta fase, el Informe ADNe es un auténtico elemento de confrontación que permite al coachee por un lado, ser consciente de cuál es su realidad (entendida ésta como el conjunto de sus “posibilidades embrionarias”) y por otro calibrar y ponderar la adecuación de sus objetivos a este punto de partida.

2. Responsabilidad. En esta fase, el coachee evalúa las distintas opciones, estrategias y recursos. En definitiva, responde a la que pregunta de “cómo puedo llegar hasta mi objetivo y en qué puedo basarme y apoyarme para conseguirlo”.
El Informe ADNe da orientaciones concretas y específicas para responder adecuadamente a esta cuestión. Para ello aporta un apartado específico, el denominado Perfil de Competencias. Aquí el informe ADNe traza una previsión; responde en definitiva a la cuestión de qué aptitudes, habilidades y destrezas pueden ser desarrolladas más óptimamente sobre la base del ADNe del coachee. A partir de esa evidencia, indaga sobre un asunto -también en este caso- de enorme transcendencia para su futuro: hasta qué punto ha optimizado sus recursos, en qué medida ha conseguido reflejar (mediante práctica, entrenamiento, formación o experiencia acumulada) su ADNe personal en un determinado “saber hacer”. Lo cual, a su vez, establece dos posibles conclusiones: a) si he optimizado esa característica del ADNe en una determinada competencia, ya cuento con ese recurso para lograr mi objetivo (siempre y cuando éste sea relevante y adecuado para tal fin); b) si no lo he hecho, tengo la oportunidad durante el proceso de coaching de introducir -precisamente- el entrenamiento necesario para que ello sea posible.

3. Acción. Durante esta fase, lo que era previsión y planificación en las fases anteriores, se convierte ahora en realidad. Así que el coachee va confrontando la praxis de los elementos contenidos en el Plan de Acción (acciones + recursos utilizados + tiempos asignados) con el Informe ADNe, dilucidando periódicamente lo que es realización con lo que es todavía posibilidad. Ello constituye una fuente continua de feedback modulador y reorientador de su comportamiento.

En definitiva, el Informe ADNe es un instrumento de trabajo de primer orden como punto de partida y elemento de referencia en el proceso de coaching, y cuyo objetivo último no es otro que buscar el óptimo ajuste entre “lo que se quiere” y “lo que es posible”.

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Escrito por:

Lucas Ricoy
Responsable del área de CoachCare y ADNede Jacobson, Steinberg & Goldman en Galicia
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