NO LO INTENTES………¡¡HÁZLO!!

Escrito por Olga López Arias el 25/04/2016

Salir de vuestra zona de confort y asumir riesgos es la única forma de probarnos a nosotros mismos.

Normalmente no acostumbro a hablar sobre mi vida pues soy bastante celosa de mi intimidad, pero en esta ocasión quiero compartir con vosotros una vivencia que, aunque se desarrolla en el ámbito personal es perfectamente extrapolable a otros ámbitos de la vida, y por supuesto, al profesional.

La cuestión es que tenía que pintar mi casa. Si…, llevaba ya mucho tiempo dándole largas al tema, pero  aprovechando que vino un pintor a casa porque mis vecinos tuvieron una fuga y afectó a mi cocina, pues le pedí presupuesto para pintar y quitar el maldito gotelé  (con todos los respetos si hay alguien en este mundo que le gusta, pero me parece de lo más cutre y antiguo). Bueno, por lo menos ya había iniciado el camino para la toma de decisiones: pedir presupuesto a un profesional.

El mencionado profesional nos presentó presupuesto en tiempo record, creo que tardó más en visualizar toda la casa y valorar el trabajo que le esperaba por hacer…y eso que no vivo en una mansión, ...ni de lejos!!

Una vez estudiado, valorado, y después de darle mil vueltas, nos decidimos a pintar la casa. Ya que había tomado la decisión, quise ir más allá y hacer un cambio radical. Estaba cansada del beige en las paredes y pensé en pintar la casa en tonos “alegres”. Mi hijo me miraba como diciendo: “estás como un cencerro”; mi hija me apoyó desde un principio (creo que me apoyó porque me veía en minoría), y por supuesto para mi marido todo aquello que saliese del blanco o beige suponía una temeridad (por calificarlo suavemente), según él la casa estaba bien en el color que estaba y ¿para qué vamos a cambiarla?, decía. Yo no me resigné, pues estaba muy aburrida de los colores neutros y quería una casa con “más vida”, una habitación de cada color. Sí…“me vine arriba”, pero estaba decidida y confiaba en que iba a quedar bien.

 
Con lo cual me comprometí con mi marido a repintar toda la casa yo misma si no quedaba bien (si,… también “me vine arriba”)

Pintamos la casa, bueno … la pintó el pintor. Una habitación de cada color, e incluso alguna de ellas de dos colores: chocolate, naranja, verde inglés, pistacho, melocotón, azul , morado…no sigo porque me vuelvo a “venir arriba”. Quedó preciosa, aunque imagino que algunos pensaréis que parecerá la casa de Agatha Ruiz de la Prada, pero no. Es una casa diferente, con personalidad, alegre y luminosa. Incluso mi marido no puso ni una objeción cuando vio el resultado final, mi hijo dejó de mirarme como si estuviese loca , y mi hija no para de decir : ¡qué cambio¡,  ! que bonita!

Pero, ¿Por qué os cuento todo esto cuando realmente tiene poca relevancia? .
Bueno, poca relevancia, no. Porque estar durante, al menos 5 años( después de la inversión realizada), encerrada en unas paredes que no puedes ni mirar cuando tu primer pensamiento siempre que estás fuera o de viaje es : “¡que ganas de llegar a casa!”…creo que tiene bastante relevancia, incluso más de la que pensamos a primera vista.

Pues os lo cuento porque creo que lo más cómodo por mi parte hubiese sido quedarme en la zona de confort: el beige queda bien en las paredes, da claridad, combina con todos los muebles y cuadros, etc., Si, quizá hubiese sido más cómodo y me evitaría “enfrentamientos”, pero sin embargo preferí realizar un cambio y arriesgarme. Valoré las posibles consecuencias y escenarios adversos (gafas de sol y matricularme en un curso acelerado de pintura por internet), y decidí asumir el riesgo que conllevaba porque estaba convencida de que mi apuesta era la acertada, pues tenía mucho que ganar y, en realidad, poco que perder.

Aunque lo relatado es una mera anécdota, hace que te replantees muchas cosas, y por eso os animo a salir de vuestra zona de confort y asumir riesgos (siempre con un previo análisis y valoración de la situación por supuesto) porque es la única forma de probarnos a nosotros mismos, de saber hasta dónde podemos llegar, y de qué y cuánto somos capaces de hacer. En algunas ocasiones nos equivocaremos, pero también nos servirá para aprender algo, aunque sólo sea lo que no se debe hacer. Pero cuando las cosas las vas consiguiendo paso a paso, la autoconfianza, autoestima y sensación de plenitud y realización es algo que merece la pena vivirlo; no se puede explicar. En la vida todo es mejorable, que tu meta (no tu obsesión) sea la excelencia, no te conformes con la mediocridad.

Las cosas siempre se disfrutan más cuando requieren de un esfuerzo por tu parte, el éxito así conseguido es mucho más dulce, por eso: Reflexiona, Analiza, Decide, Actúa, Experimenta, Cambia, Arriésgate ……………………………………VIVE

 

Es la mejor de las sensaciones: ¡¡¡¡¡¡¡SIÉNTETE VIVO ……………………..Y ACTIVO!!!!!!!!!

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Olga López Arias
Profesional de la gestión y desarrollo de Personas
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