La planificación estratégica: ¿entelequia, reto o necesidad?

Escrito por Guillermo Taboada el 17/04/2016

La planificación en una organización, si se toma en serio, ayuda a crear un clima donde las personas se convierten en motores de ideas para el cambio y el progreso.

Al finalizar la segunda guerra mundial, las empresas comenzaron a darse cuenta de algunos aspectos que no eran controlables: la incertidumbre, el riesgo, la inestabilidad y un ambiente cambiante. Surgió, entonces, la necesidad de tener control relativo sobre los cambios rápidos y se empieza a planificar de forma habitual.

En la sociedad del siglo XXI impera la planificación; prácticamente la totalidad de los aspectos de nuestras vidas están planificados.

Planificamos nuestro futuro cuando somos jóvenes, planificamos nuestra carrera profesional, planificamos la educación de nuestros hijos antes de que nazcan, etc. En la vida personal como en el mundo de los negocios cualquier ausencia de planificación puede conducirnos irremediablemente al caos y al fracaso.

La planificación define el programa de actuación para aclarar lo que pretendemos conseguir y cómo nos proponemos conseguirlo. Esta programación se plasma en un documento de consenso (plan estratégico, ejecutivo, plan director o bien, ©organización inteligente), donde concretamos las grandes decisiones que van a orientar nuestra marcha hacia la gestión excelente.

Afirmar la organización mediante la búsqueda del compromiso de todos, descubrir lo mejor de la organización y aclarar ideas futuras, es decir, hacer una “pausa necesaria” para que nos examinemos como organización y si verdaderamente tenemos un futuro que construir, son algunas de las muchas aportaciones que tiene la planificación.

La planificación es sencilla y compleja; sencilla en el sentido que analiza la situación actual y la que se espera para el futuro, determina la dirección de la empresa y desarrolla medios para lograr la misión. Y compleja porque requiere de un enfoque sistemático para identificar y analizar factores externos a la organización y confrontarlos con las capacidades de la empresa.

Por tanto, creo que son argumentos suficientes para contestar la pregunta planteada: la planificación en cualquier organización que quiera caminar hacia la gestión excelente es una necesidad. Sin embargo, es curioso observar como en el mundo de la Pyme española cuando se menciona esta herramienta tiene uno la sensación de que los directivos piensan que les hablas de una entelequia o bien, de un reto difícil de alcanzar.

En el libro “Gestión en Tiempos de Crisis”, Juan Fernández Aceytuno pone de relieve uno de los grandes problemas que tiene la empresa española: su escasa capacidad y disciplina para involucrarse en planteamientos estratégicos.  Dice el autor que la planificación en una organización, si se toma en serio, ayuda a crear un clima donde las personas que trabajan en ella crean, discuten, moldean y se convierten en motores de ideas para el cambio y el progreso.

Para nosotros como Interim Managers es un aspecto fundamental para abordar cualquier tipo de proyecto que la organización tenga definido con claridad hacia dónde va, es decir, su cultura organizacional, su análisis de situación, sus objetivos y sus planes de acción, de ahí que nuestro producto estrella en este campo se llama ©organización inteligente. Si queremos tener la bombilla siempre encendida en nuestras empresas, es preciso que los mecanismos de funcionamiento de la misma estén bien definidos y engrasados.

Termino con una estupenda frase de Danièle Sallenave: “¡No le tema a la competencia, témale a su incompetencia!”.

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Guillermo Taboada
Director de negocio en Interim Manager Consulting
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