Cúal es la clave, ¿reducir costes o despilfarros?

Escrito por Francisco J. Rodriguez el 18/01/2016

Reducir el coste directamente sin tener en cuenta el concepto de despilfarro reducirá en muchos casos el valor de nuestro producto/servicio para el cliente

Vivimos una época dominada por los economistas. Estos profesionales se dedican hoy día a la reducción de costes como paradigma de la buena gestión empresarial, pero esta reducción de costes, realizada sin un análisis profundo de ‘que’ se puede reducir y ‘que no’ se muestra muchas veces equivocada.


Cuando grandes corporaciones tienen problemas, sus acreedores y sus cúpulas deciden reducir en un tanto por ciento determinado su personal,  por ejemplo, es imposible que en el periodo de tiempo que tardan en plantear esas medidas hayan obtenido los datos específicos necesarios para saber si esa reducción será conveniente para sus clientes. Son decisiones estrictamente económicas, como si los clientes fuesen a comprar lo mismo hagamos lo que hagamos.


Cuando un empresario piensa en costes le viene a la cabeza algo negativo, parece que el coste es algo a eliminar, sin embargo, todo negocio se basa en la inversión y, que es la inversión sino un coste?


Analizando esta situación desde una óptica ‘Lean’ tenemos que hablar del concepto de despilfarro. Despilfarro es todo aquello que teniendo un coste para un producto/servicio ó un proceso no aporta valor al mismo, es decir, no va a mejorar la valoración que nuestros clientes realizarán de él cuando lo adquieran.


Si representamos el valor de un producto/servicio como un círculo, y el coste como el cuadrado que lo excede, podemos señalar el despilfarro como el sobrante del círculo contenido en el cuadrado. Ese despilfarro es el que se debe reducir/eliminar. Reducir el coste directamente, es decir el cuadrado, sin tener en cuenta el concepto de despilfarro reducirá en muchos casos el valor de nuestro producto/servicio para el cliente y, no olvidemos que la satisfacción de los clientes es objetivo fundamental de una empresa que tiene bien alineados sus procesos en la cadena de valor. Ya que para ganar dinero hay que conseguirlo de alguien, y ese alguien son los clientes. Por tanto la reducción de costes indiscriminada constriñe el valor de nuestro producto/servicio reduciendo la capacidad de negocio.


Según esto podemos decir que la reducción de costes no siempre es buena, solo lo es la reducción/eliminación de despilfarros. Y no solo eso, cuando pensamos en eliminar despilfarros también debemos valorar qué hacer con ese margen ganado, ya que muchas veces solo se plantea la opción de reducir el coste. Abriendo el enfoque veremos que también podemos aumentar el valor. Esto es especialmente conveniente en aquellos casos donde el despilfarro se haya detectado en procesos cuellos de botella de nuestra cadena de valor. En esos casos, la no reducción de costes e incluso el aumento del gasto es lo que nos traerá mayores beneficios.

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Francisco J. Rodriguez
Lean Manager
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