La usura en los microcréditos

Escrito por Raúl Varela el 11/01/2016

El Tribunal Supremo ha limitado los intereses de los créditos al consumo. Aquéllos que dupliquen el interés medio del mercado deben considerarse usurarios y, por tanto, nulos.

El criterio fijado por el Tribunal Supremo afecta a todos los créditos al consumo, si bien destaca especialmente la afección respecto de los llamados créditos rápidos y microcréditos, en los que se disparan lo intereses exigidos.

La Sala del Alto Tribunal considera que es aceptable el riesgo que supone la concesión de estos créditos concedidos con menor cautela permita elevar algo los intereses, pero no hasta el punto de doblarlos.  La sentencia añade que no está justificado elevar hasta ese límite los intereses alegando "el riesgo derivado del alto nivel de impagos" en este tipo de créditos.

"La concesión irresponsable de préstamos al consumo a tipos de interés muy superiores a los normales", resalta la resolución, "facilita el sobreendeudamiento de los consumidores y trae como consecuencia que quienes cumplen regularmente sus obligaciones tengan que cargar con las consecuencias del elevado nivel de impagos". Y eso, concluye el Supremo "no puede ser objeto de protección por el ordenamiento jurídico".

El crédito que incumpla ese límite debe ser considerado usurario y nulo. Como consecuencia, el consumidor sólo está obligado a devolver la suma recibida, sin ningún tipo de interés adicional. Además podrá exigir que se le devuelva todo lo que haya pagado de más.


La sentencia afecta directamente a los llamados créditos rápidos y microcréditos.

 

El caso concreto resuelto por el Supremo es el de un ciudadano que en 2001 contrató con el Banco Sygma Hispania una modalidad de crédito llamada revolving, asociada al uso de una tarjeta expedida por esa entidad financiera. El tipo de interés fijado era del 24,6% T.A.E. El cliente usó el sistema sin problemas hasta que en 2009 dejó de pagar las mensualidades, lo que motivó el devengo de comisiones por impago e intereses de demora.

Para entonces había dispuesto en total de 25.000 euros y, aunque había pagado al banco 32.000 euros, los intereses excedían los 18.000 euros. El banco fue al juzgado para reclamar los 12.300 euros que tenía pendientes y un juez de de Barcelona dio la razón a la entidad. La Audiencia Provincial de Barcelona confirmó la resolución al no considerar tampoco esos intereses como usurarios. Sin embargo, el afectado recurrió finalmente al Tribunal Supremo alegando que los intereses eran ilegales conforme a la Ley de Represión de la Usura.

El Supremo considera que sí se cumplen los requisitos para considerar que se infringe la Ley de Represión de la Usura. La Ley de 1.908 – y plenamente vigente - no pone límites precisos, pero sí fija los requisitos para considerar que un préstamo es leonino: lo será aquél que fije un interés "notablemente superior al normal del dinero” y que sea "manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso".

El Alto Tribunal  considera que “una diferencia de esa envergadura entre la T.A.E. (tasa anual equivalente) fijada en la operación y el interés medio de los préstamos al consumo en la fecha en que fue concertado permite considerar el interés estipulado como notablemente superior al normal del dinero.

Es importante considerar que para hacer las comparativas es la T.A.E. lo que hay que tener en cuenta, no el interés nominal, porque es necesario computar todos los pagos asociados al crédito. Y esa T.A.E. debe cotejarse con los datos que el Banco de España publica mensualmente sobre "el interés medio" de los préstamos que ofrecen las entidades de crédito.

La sentencia afecta directamente al negocio de los llamados créditos rápidos, así como a los microcréditos. La web de una de las principales entidades de crédito al consumo ofrece actualmente un "crédito directo" con una T.A.E. del 24,51%.  Considerando que según el Banco de España el interés medio del crédito al consumo este año ha oscilado entre el 9% y el 9.6%, ese crédito podría considerarse usurario.

Diversas asociaciones de usuarios y consumidores han denunciado reiteradamente la realidad que subyace tras los créditos rápidos y microcréditos. Esta sentencia arroja luz sobre una asunto que afecta a miles de ciudadanos en toda España y fija una sencilla hoja de ruta jurídica para atacar estos abusos.

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Raúl Varela
Presidente del grupo empresarial V&A
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