Lean, el modelo de producción del siglo XXI

Escrito por Francisco J. Rodriguez el 28/12/2015

Lean Manufacturing como herramienta de gestión ha llevado a industrias como la del automóvil a mejorar de forma notable la productividad, creando productos competitivos en cualquier mercado

El modelo de producción industrial ‘Lean’ fue desarrollado por Toyota en la segunda mitad del siglo pasado para resolver sus limitaciones en la producción de automóviles. La eficiencia del modelo los llevó al liderazgo mundial en el sector. Después de un tiempo, está filosofía de trabajo fue implementada por el resto de los fabricantes de automóviles y de otros muchos productos. Hoy día es considerado el modelo de producción del siglo XXI.
Esta filosofía de trabajo ha dado el salto de la gestión de producción a la gestión de todos los procesos de las empresas, mejorando la eficiencia de los modelos de negocio de quién lo aplique
. La flexibilidad productiva y la reducción de costes que aporta, ha permitido en el sector del automóvil la producción de un sinfín de modelos y variantes a precios adaptados para todos los bolsillos, haciendo del coche un producto de masas.
Sin embargo, el modelo de negocio del sector no se sostiene desde una óptica basada en la filosofía ‘Lean’. Sí, es cierto que la industria del automóvil es ejemplo de utilización de Lean Manufacturing en producción, pero su modelo de negocio está contaminado.
Si ponemos la lupa en su modelo industrial, las macrofábricas de coches reciben subvenciones y ayudas continuamente de administraciones públicas. Además el estado también subvenciona la venta de vehículos con planes como el ‘PIVE’ para que estas multinacionales no dejen de producir a los niveles que lo hacen y mantengan el empleo.
Debido a esto las actuales macrofábricas producen cada vez más coches, y con una reducción de personal y costes importante. Su productividad aumenta cada año a niveles impresionantes para una industria tan automatizada, pero están empujando sus productos al mercado de forma artificial.
Está situación de sobreproducción contradice los principios ‘Lean’, que estiman la sobreproducción como un despilfarro. No lo es en este caso para los fabricantes, pero si para la sociedad en su conjunto. Se produce esta perversión del modelo debido a lo que podemos entender como una bonificación a la sobreproducción, y esto ocurre en medio de una situación de dura recesión económica. Pero la gestión política no encuentra otra solución que subvencionar a empresas que emplean a tantas personas.
Debemos pensar que las subvenciones no son una forma de vida a largo plazo, máxime teniendo en cuenta que el aumento de la productividad de estas macrofábricas está provocando también una paulatina reducción de plantilla por la automatización de los procesos.
Si estas empresas no dan empleo de forma generosa en el futuro, no será fácil la concesión de ayudas. Por tanto, este modelo de fabricación puede ser muy eficiente, todo lo eficiente que nos dicen sus números, pero su modelo no es sostenible a ese nivel de producción.
Por otro lado tenemos otro gran problema. Cada vez más vemos que grandes ciudades como Madrid, y no tan grandes como por ejemplo Oviedo, se colapsan medioambientalmente hasta el punto de tener que restringir el uso de vehículos a motor en determinados momentos. Este modelo de transporte basado en el vehículo particular, “una persona-un coche” no es sostenible. En una pequeña ciudad como puede ser A Coruña los problemas de tráfico son palmarios, las infraestructuras necesarias para la movilidad son muy caras, y el coste en términos de tiempo de desplazamiento y contaminación medioambiental incalculable; por no hablar de la deshumanización del entorno urbano.
Analizando todo esto, no es difícil imaginar que la industria del automóvil no tiene mucho margen de crecimiento, al menos en el primer mundo. El modelo ‘una persona- un coche’ no lo tiene. De hecho, fabricantes como ‘Citroen’ se están preparando para el cambio y ya están diseñando sus fábricas del futuro. Factorías totalmente automatizadas que producen automóviles personalizados a capricho del cliente, pensando que el automóvil pasará de ser ‘mainstream’, a ser un producto más exclusivo. Parece que la lógica indica que un coche en cada hogar para desplazarse a la comida del domingo y otros menesteres de ocio será suficiente, como ya ocurre en países más avanzados en este campo.
Si sumamos la sobreproducción de coches que el mercado no necesita, la pérdida paulatina de empleo en esta industria, la difícil concesión de subvenciones, las ineficiencias de nuestro modelo de transporte y nuestro problema medioambiental, tenemos un pronóstico claro que los fabricantes ya tienen en cuenta a un par de décadas vista.
Como en otras ocasiones la empresa privada mira al futuro, mientras que nuestro sistema público, solo encuentra soluciones en seguir subvencionando a un sector ya en sobreproducción por su eficacia.
Es necesario abrir el foco de visión, es el camino para darnos cuenta de que existen muchos sectores y empresas que todavía no utilizan las mismas herramientas de gestión que llevan, a industrias como la del automóvil, a mejorar de forma tan notable la productividad pudiendo crear productos de masas, o al menos lo suficientemente competitivos como para ser comercializados fuera de nuestras fronteras.  Ese sí sería un buen comienzo para generar empleo sostenible.

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Francisco J. Rodriguez
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