Para mejorar la gestión de mi negocio, ¿Qué es lo prioritario?¿Cómo empiezo?

Escrito por Juan Carlos Astigarraga el 23/11/2015

Si te duele algo o te pones enfermo, no te auto diagnostiques, cuenta con el consejo y ayuda de un buen terapeuta de confianza.

Soy un emprendedor que gusta de estar al tanto de las noticias de actualidad, y de todo aquello que pueda afectar a mi negocio, del sector de mi actividad, de los mercados y de las cosas que hacen mis competidores, por cierto, que cada vez son cada vez más agresivos e imprevisibles, y vienen de los sitios más insospechados. Oigo y leo en internet un montón de cosas que parecen imprescindibles para gestionar bien mi negocio, y que parece que no tengo.
Gestión del cambio y la transición organizacional, Equipos polivalentes de alto rendimiento, Reingeniería de procesos y distribución y organización, Externalización, Sistemas de predicción y comunicación inteligente, minería de datos, plataformas tecnológicas, Data warehouse, CRM, Cuadros de Mando…
Uf…un galimatías… Entiendo bastantes conceptos, pero ¿cómo adaptarlos a mi organización y comenzar a hacerlo en mi frenético y absorbente día a día?  Me encuentro algo perdido e inquieto porque temo perder el tren, y no me lo puedo permitir.
Pienso en nuestro equipo:
• Mi cuñado que además de mi socio hace las tareas comerciales y se va a jubilar, y mi hijo de 18 años que le acompaña a visitar clientes para ir aprendiendo del negocio.
• Mi sobrina que ayuda en la administración general y además hace de secretaria. Estudia en la Universidad a distancia (vale un imperio).
• El contable de la gestoría que me hace las cuentas y me liquida los impuestos (para que no se me lleve el tren por delante).
• Un administrativo, chaval joven que viene por las tardes, que sabe un montón de Windows y tablas Excel. También nos lleva los temas de la web (es el que innova).
• Un jefe de almacén y 2 mozos, más uno a media jornada.
• Una docena de transportistas autónomos que hacen los repartos (que no se nos ponga nadie enfermo…).
• Mi esposa, que se ocupa del personal y los Recursos humanos (tiene mucha paciencia, y no sé lo que haría sin ella)
• Y yo, EL JEFE, que además de mantener la maquinaria del negocio a flote, me ocupo de las relaciones con clientes, hago de hombre orquesta y bombero apaga-fuegos, y con el poco tiempo que me queda miro a ver si puedo aprovechar alguna oportunidad para asegurar la continuidad del negocio. A veces no duermo bien, y cada vez juego menos al tenis.
Pensaré en ello y seguiré leyendo más en internet… (cuando tenga tiempo)
La reflexión: (paralelismo) Elegir bien a nuestro médico de cabecera es la clave
Cuando nos ponemos enfermos, o no nos encontramos bien, sabemos que la actitud inteligente no pasa por consultar en internet las posibles causas de nuestros males para luego auto-medicarnos. Internet es muy útil, pero “con los temas de salud no se juega”.
Está claro que contar con los servicios de nuestro médico de cabecera es la mejor forma para empezar a paliar nuestros males, porque nos conoce, dispone de nuestro historial, y sabe cómo traducir el lenguaje técnico de la medicina a palabras y conceptos que podamos entender.
Haciendo un paralelismo con los negocios, poder contar en un momento dado con una adecuada diagnosis, orientación y la ayuda de profesionales en gestión empresarial (médicos) que sean capaces de traducir las problemáticas empresariales (síntomas, dolencias) en soluciones adaptadas a la medida e idiosincrasia de nuestra empresa, se antoja como el método más efectivo para mejorar, ser más competitivos, y sobrevivir (terapia).

Adaptación al código de Comunicación en el ejemplo de nuestro empresario:

Lo importante de saber elegir el mejor especialista.
Al igual que ocurre con la elección de nuestro médico, elegir el terapeuta empresarial adecuado pasará necesariamente por considerar cuestiones importantes como sus las áreas de conocimiento, su especialización, su experiencia y reputación, los medios que pondrá a nuestra disposición, y sobre todo su capacidad para ponerse en nuestro lugar y entender nuestra situación y problemáticas (empatía y escucha activa).
Así que, si te duele algo o te pones enfermo, no te auto diagnostiques, mejor contar con el consejo y ayuda de un buen terapeuta de confianza.

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Juan Carlos Astigarraga
Director asociado e Interin Manager
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