Ser feliz y la cuenta de resultados

Escrito por Susana García Artés el 12/10/2015

Si el objetivo de cualquiera es ser feliz, la Empresa tiene que ayudar a conseguirlo.
¡La felicidad va directa a la cuenta de resultados!

Con esta premisa cabe considerar que el tiempo que dedicamos al trabajo, que en muchos casos es superior al que pasamos con nuestras familias y amistades, ha de ser un tiempo satisfactorio para lograr alcanzar ese ansiado objetivo de ser felices. Estar quemado, malhumorado, desganado y otros muchos “…ados” negativos conducen a la insatisfacción y así a la bajada del rendimiento. Las personas felices son más productivas, y esta es una estupenda noticia. Cierto es que la felicidad es un concepto enorme, inabarcable y que tendrá tantos significados como individuos hay en el mundo. Pero muchos son los estudios que hoy la acercan a algo tangible y que nos dicen qué factores son los que influyen y nos hacen, o al menos nos acercan, a la estupenda sensación de felicidad; cito los principales según el Primer Estudio sobre Felicidad de Coca Cola:

La familia es el primer condicionante, es un sistema organizacional que nos protege del entorno a veces amenazante. El mayor protector emocional, además de fuente de satisfacción personal. Si la empresa sabe esto, y quiere fomentar la felicidad, facilitar la conciliación de los tiempos de trabajo y de ocio es un primer paso importante.

Las amistades son otro factor influyente. Las elegimos, creamos vínculos emocionales justos y suficientes como para que se conviertan en el canal de descarga negativa. A veces asuntos que nos preocupan especialmente no somos capaces de compartirlos con la familia, por no querer preocupar, por temor, por la creencia limitante de cada persona, creencia que desaparece cuando hablamos de una amiga o un amigo, con ellas y ellos podemos compartirlo. Y tras la descarga, nos sentimos mucho mejor. Si la empresa sabe esto y quiere fomentar la felicidad, conciliación en los tiempos de trabajo y de ocio es un segundo paso importante, ¡que coincide con el primero!

Celebrar es otra clave. Y qué sería de una celebración sin familia y sin amigos, excuso decir que si la empresa sabe esto y quiere… Volvemos a conciliar, conciliar y conciliar. Y celebrar dentro de la organización los logros, los grandes y los pequeños. Alcanzar un objetivo de negocio y el cumpleaños de un compañero o una compañera son motivos para celebrar.

Agradecer, ser agradecido alimenta la felicidad, y curiosamente la gente más feliz es la que da las gracias con más frecuencia. Es un ejercicio saludable al alcance de cualquiera. Si la empresa sabe esto y quiere fomentar la felicidad, reconocer y agradecer el trabajo bien hecho sería un paso más en el camino hacia las organizaciones felices. Un sistema de reconocimiento sería lo más correcto, aunque siempre podemos empezar por un directo gracias mirándonos a los ojos.

El sentido, saber que mi trabajo contribuye al bienestar de los demás. Ser consciente de la trascendencia de la labor que desempeño dentro de una organización ayuda en gran medida a que cada persona que a ella pertenece se sienta importante y parte. Cada contribución cuenta para alcanzar un todo más grande y ser consciente de esto empodera al individuo en cierta medida. Inspira e ilusiona. No es lo mismo afrontar el día a día de un obrero enfocado a colocar piedras o ladrillos que el de otro que siente que cada día está construyendo una catedral, o un edificio en el que habitarán familias. Si la empresa sabe esto y quiere fomentar la felicidad, comunicar la visión y los valores a sus trabajadores sería un buen comienzo, y si ayuda al análisis inicial del sentido de cada puesto de trabajo, sus miembros no lo olvidarán contribuyendo al bienestar de la organización. Otra manera de fomentar el sentido y la entrega a los demás sería a través de la RSC, el voluntariado alimenta el sentir social, pudiendo convertir al grupo en comunidad. Fomenta lazos entre sus miembros, facilitando espacios de convivencia que pueden hacer crecer los cuatro puntos anteriores. Siendo respetuosa y bien organizada es casi una varita mágica.

La organización que facilita la conciliación de tiempos de trabajo y ocio, celebra los éxitos, tiene un sistema de reconocimiento y agradece la contribución, y además comunica su visión y valores y tiene un proyecto compartido de RSC, tendrá personas más felices trabajando que contribuirán a conseguir mejores resultados.

Porque el mejor trabajo sale de las manos y las mentes de las personas felices. Crean un ambiente saludable y propicio para el crecimiento sostenible.

Con todo, la felicidad es una elección personal. Cada individuo decide si apuesta o no por ser feliz. Cómo contratamos personas “felices”, o qué nos ayuda a conseguir de manera individual la felicidad, queda pendiente para nuestra próxima cita.

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Escrito por:

Susana García Artés
Directora de Personas y docente

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