CUBA, GRANDES OPORTUNIDADES DE INVERSIÓN PARA ESPAÑA

Escrito por Raúl Varela el 05/10/2015

Cuba es un espacio natural para los españoles por la existencia de lazos históricos, culturales, de sangre, idiomáticos, artísticos y, sobre todo, porque Cuba y España son países hermanos.

Miro hacia atrás y me veo en Cuba por primera vez hace diez años. Acababa de llegar de un viaje institucional a China y pude conocer en apenas una semana dos países comunistas, que se encuentran tan lejos geográficamente como distantes en idiosincrasia y maneras de vivir. Fue mi primer encuentro con ambas culturas. A China regresé un vez y a Cuba más de veinte veces desde entonces.

La fundación GALICIA INNOVA - de la que mi padre, Edmundo Varela Lema, era el presidente - llevaba algunos años trabajando en Cuba en proyectos relacionados con la calidad y el medioambiente. En colaboración con la consultora SERVIGUIDE y la certificadora AENOR, afrontaron con ilusión y éxito interesantes proyectos formativos y de consultoría en los ámbitos de la sanidad, la educación y el turismo. Valga como ejemplo la certificación en calidad y medioambiente del Hotel Nacional de Cuba, considerado el hotel más prestigioso de la isla desde su inauguración en 1.930.

Dando continuidad a este recorrido, realicé mi primer viaje de prospección empresarial y enseguida pude comprobar personalmente la calidez de las gentes de La Habana, la gran preparación y formación académica del pueblo cubano, así como sus deseos de mejorar y aprender de todo aquello que pueda contribuir a mejorar su sociedad.  Y si la formación y las  ansias de conocimiento me sorprendieron, mucho más me sorprendió el arte innato de los cubanos; su acervo cultural es reconocido a nivel mundial. Carilda Oliver, Omara Portuondo, Flora Fong o Juan Quintanilla son sólo algunos señeros ejemplos de la poesía, música, pintura y escultura de las decenas de artistas que propalan su arte por todo el mundo.

A lo largo de estos últimos diez años, esencialmente, mi tránsito desde un punto de vista negocial en la isla pasó de la observación inicial de mis primeros viajes, a mi actividad empresarial en primera persona, protocolizando una empresa y realizando operaciones en el ámbito de merchandising con empresas tan conocidas como Havana Club, Habanos o Legendario, entre otras. Pude conocer  la burocracia, las licitaciones, contratar comerciales que nos representasen, valorar las oportunidades con mi propia empresa, arriesgando mi capital y empleando mi tiempo. Todo ello me llevó a conocer con detalle los vericuetos y peculiaridades propios de los negocios en Cuba.

Desde hace ya aproximadamente cinco años, compagino mi actividad profesional principal de abogado de empresa, con mis empresas y una activa labor de consultoría en el mercado cubano. He organizado viajes de negocios a empresarios y a empresas de sectores tan diversos como la ingeniería, el ocio, el turismo, la construcción, las telecomunicaciones, la alimentación, el sector energético o industrial, asesorando directamente a los empresarios para desarrollar sus negocios en la isla.

Actualmente, para el desarrollo organizado de la consultoría tenemos socios cubanos, contamos con un equipo de abogados en La Habana, tenemos corresponsalía con el bufete jurídico internacional, hemos abierto oficina  en La Habana y gozamos de magníficas relaciones institucionales y políticas con personalidades del gobierno cubano.

Llegados a este punto, la pregunta que dejo sobre la mesa a cualquier emprendedor, inversor o empresario es la siguiente: ¿es Cuba un buen país para invertir o hacer negocios? ¿es ahora un buen momento para hacerlo? A mi juicio la respuesta es positiva para ambos interrogantes. Explicaré el porqué.

En primer lugar, Cuba es un espacio natural para los españoles por la existencia de lazos históricos, culturales, de sangre, idiomáticos, artísticos y, sobre todo, porque Cuba y España son países hermanos, fruto principalmente de la intensa emigración de españoles a Cuba, en especial en las primeras décadas del siglo XX, cuando nuestros antepasados gallegos, asturianos, andaluces, catalanes y canarios fueron recibidos hospitalariamente y pudieron desarrollar importantes negocios en la isla.

En segundo lugar, la reciente apertura de la embajada estadounidense tras más de cincuenta años de ruptura oficial, así como el comienzo de los vuelos directos con Estados Unidos de América, la inminente ruta marítima Miami- La Habana y otros gestos diplomáticos y políticos evidencian un acercamiento entre ambos países, que devendrá en una apertura económica que atraerá inversiones de todo el mundo, muy necesarias para desarrollar un país carente de multitud de productos y servicios a todos lo niveles.


En tercer lugar, tras el azote de la crisis económica que asoló España en los últimos años, parece que ya no estamos en caída libre y ahora, tras tocar fondo, ya comenzamos a caminar por los fosas abisales de la economía, con unos datos de paro escalofriantes y una economía que comienza a dar síntomas de recuperación desde el oscuro abismo. Los datos macroeconómicos empiezan a ser halagüeños, pero el mercado laboral y el consumo siguen aletargados tras la profunda herida de los últimos años. Estos factores determinan que haya españoles, sobre todo jóvenes desempleados, que tienen que otear más allá de nuestras fronteras; y Cuba es un mercado en clara expansión, que puede dar auténticas oportunidades de negocio a aquellos que estén dispuestos a apostar por nuevos horizontes.
 
En cuarto lugar, y al hilo de lo anterior,  Cuba es un país donde hay mucho por hacer en diversos ámbitos de la economía. Es por ello que el gobierno cubano ha publicado la llamada cartera de oportunidades de inversión, la cual contempla cuáles son los sectores prioritarios en el país. Destacan el turismo, la alimentación, el transporte, la energía, las telecomunicaciones, las nuevas tecnologías, la construcción, la gestión de residuos, el comercio minorista, etc.

Por último, y no por ello menos importante, la zona de desarrollo del  MARIEL es y será una zona empresarial de desarrollo económico y de inversiones enorme. Hace 30 años el puerto de Mariel fue la puerta de salida de los cubanos hacia Estados Unidos; hoy se ha transformado en la principal baza del gobierno de Raúl Castro para construir uno de los principales motores de la economía nacional: una zona franca de importación, exportación y fabricación, capaz de recibir buques pos-panamax, que son los de mayor calado, que pueden cargar hasta 9.000 contenedores, pero no pueden pasar por el actual Canal de Panamá.

La ampliación del histórico puerto cubano, en la entrada del golfo de México y frente a las costas norteamericanas, es uno de los proyectos de desarrollo económico más ambicioso de Iberoamérica. La oferta es espectacular: 465,4 kilómetros cuadrados (casi 13 veces el tamaño de una ciudad como La Coruña) al oeste de La Habana, a menos de 50 kilómetros de la capital.

Empresarios de medio mundo se han interesado desde hace meses por esta zona de desarrollo. Norteamericanos, chinos, japoneses, brasileños, británicos y también españoles estudian diversas opciones para desembarcar en la isla caribeña, donde ya operan más de 200 firmas españolas y donde nuestro país lleva terreno ganado, pues ha mantenido las inversiones pese a los vaivenes políticos. En el mes de abril de este año 2.015, 45 empresas acompañadas por el secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz, una delegación de CEOE y la Cámara de España aterrizó en La Habana para conocer de primera mano la oferta del gobierno Cubano.

Sacyr, Técnicas Reunidas, Gestamp, Elecnor o Gamesa ya han pisado el terreno para sondear oportunidades de negocio, que irán precedidas de medidas de apoyo por parte del gobierno español. El Banco de España flexibilizará las provisiones exigidas a las entidades financieras que concedan créditos para proyectos empresariales en la isla, lo que se traducirá en menos riesgo para los bancos a la hora de financiar actividades en Cuba.

También habrá mayor respaldo para las PYMES. La Compañía Española de Seguros de Crédito a la Exportación (Cesce) modificará su política de cobertura de riesgos respecto a Cuba, lo que supone reanudar la cobertura que quedó interrumpida en 2000. El seguro de crédito a corto plazo se retomará con avales para proyectos de PYMES españolas comprendidos entre 250.000 y 1 millón de euros. Aunque las nuevas oportunidades de financiación facilitarán el salto de las empresas españolas a Cuba, las compañías nacionales ya están interesadas en invertir en la isla. Nuestras empresas quieren participar en los proyectos cubanos de energía, telecomunicaciones, transportes o infraestructuras alentados por los 246 planes prioritarios para el país para buscar inversiones extranjeras que ya ha publicado el Ejecutivo. A cambio, promete cambios fiscales y medidas liberalizadoras en el puerto de Mariel.

En próximos meses se podrían materializar nuevas inversiones de cadenas hoteleras españolas -copan ya el 90% del negocio- con el apoyo financiero de entidades también españolas, para los planes de desarrollo de la capacidad hotelera en la isla, sobre todo en el segmento de los 4 y 5 estrellas. Y la isla no dispone de suficientes plazas hoteleras para atender la previsible demanda de viajeros de todo el mundo y señaladamente de vecinos norteamericanos. Fuentes no oficiales hablan de un déficit habitacional de 70.000 camas, previendo la expansión turística del país en el corto y en el medio plazo.

Destaca especialmente el interés entre las empresas españolas por invertir en energías renovables, área en la que España es líder, sobre todo en  en los casos de energía eólica y fotovoltaica. Oportunidades que también se extienden a la construcción, sector bastante copado por empresas francesas, que se abre para las firmas españolas y no sólo para construir hoteles, también para rehabilitar edificios.

El sector de la alimentación espera inversiones en la isla, teniendo en cuenta la creciente demanda de frutas, verduras, cárnicos y embutidos por el boom turístico. En un país de agricultura rural, la transformación industrial de alimentos está pendiente para un consumo que va en aumento.

No podemos olvidarnos del sector textil, en el cual destaca en Galicia la fortaleza del grupo INDITEX, cuyo desembarco en la isla sería un éxito garantizado sin precedentes en el ámbito del comercio minorista. Seguridad  y certeza jurídica, así como la obtención en La Habana de una superficie comercial suficiente (recordemos que Zara actualmente únicamente abre tiendas en grandes capitales a partir de2.500 metros cuadrados) marcarán los pasos a seguir por este buque insignia de la industria textil mundial.

En el mes de octubre regreso a Cuba a asesorar a varias empresas de los sectores de las telecomunicaciones, la construcción, el turismo y la gestión de residuos. Aprovecho para viajar en el seno de una misión comercial auspiciada por el IGAPE y la Cámara de Comercio de Santiago de Compostela, que pretenden apoyar a las empresas gallegas para que tengan un señalado protagonismo en el desarrollo económico del país. Tenemos una magnífica oportunidad y no debemos dejarla escapar.

Viajo de nuevo a una tierra que quiero y valoro, con el convencimiento de ayudar a empresarios gallegos a hacer negocios, con la ilusión de ayudar al pueblo cubano a prosperar  en la búsqueda de la llamada “economía del bienestar”; y viajo, como no, para reencontrarme con la esencia de mi padre, cuyas cenizas yacen en la cálidas aguas de la barrera de coral de Guanabo.

¡Hasta la victoria siempre!

A Edmundo Varela Lema (1.947-2.013). In memoriam.

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Escrito por:

Raúl Varela
Presidente del grupo empresarial V&A
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